GATILLAZO
Siempre nos había funcionado bien el sexo, que digo bien…. ni siquiera muy bien, debería decir “excelso “ . cada vez que lo hacíamos, la tierra entera se estremecía…. y la vibración de nuestro placer llegaba a Nueva Zelanda. Hasta el otro día, que sucedió el gatillazo. Nunca había visto a Jesús tan preocupado, mas bien contrito, no quería hablar, ni mirarme a la cara, yo al principio no lo entendía, bien que había oído hablar de esa situación, nunca lo había vivido.
Lo primero que pensé es que podía haber otra, pero enseguida me di cuenta que esa no podía ser la causa, su actitud no era por eso. Rápidamente entendí que era el simple fenómeno del que se habla tanto, en fin…. Todo se hizo de manera alternativa y gracias a la sensibilidad y la ternura de Jesús puedo decir que fue de las veces que mas placer sentí en mi vida, las manos y la lengua de Jesús, son tan hábiles como su espíritu.
Bien…. Tras esta simpleza sin trascendencia, el gatillazo de Jesús me dio que pensar y mucho…… Que curioso, me plantee que esa situación no puede dársenos a nosotras, y es verdad, pero es que para nosotras nuestra condición de mujer, no consiste en una vagina abierta o grande o húmeda, o como sea….. pero para casi todos ellos la hombría sin falo no existe es por ello que el gatillazo puede llevarlos a la negacion de su mismo ser y producirle daños muy importantes. Sin embargo, una situación equivalente, si que se nos da y pienso que mucho mas frecuentemente que a ellos, pero la diferencia estriba en que cuando eso nos sucede a nosotras, no impide el acto físicamente, por que en nuestro caso se trata casi siempre de “inapetencia “ ( bueno se podría matizar… ) pero el típico gatillazo en ellos, no es por inapetencia, incluso a veces por demasiado deseo y el fracaso de los mecanismos es evidente. A nosotras puede que ni se nos note por no haber ningún órgano que tenga que cambiar su estructura basal para cumplir su función. Yo estaba convencida, que podíamos fingir, cuando vivíamos algo equivalente a un gatillazo, por que no dificultaba la posibilidad física de realizar el acto, solo era cuestión de aceptar que todo siguiera su curso (haciendo un pequeño esfuerzo para que la introducción no fuera dolorosa) pero nada mas. A medida que el tiempo fue pasando me di cuenta que las cosas no eran exactamente como yo creía, y que si bien era cierto que nuestros “ gatillazos “ eran casi imperceptibles, me veo obligada a añadir que “ efectivamente son imperceptibles pero solamente para hombres con una sensibilidad muy distante de la sensibilidad de las chicas “……
Miguel 11 de abril 2021


Muy bueno, MIGUEL. Voy enterándose de lo que es un GATILLAZO, es la primera vez que lo he oído.
ResponderEliminarBuscar ilustración y música para esta historia era un reto que no estoy seguro de haber superado. Pero ahí está el intento.
ResponderEliminarEl asunto del cuento me parece claramente explicado por Eartha Kitt en su canción Usku Dara. Y si hiciera falta alguna precisión bastaría con interpretar el famoso dibujo de Escher que he insertado.
Siempre me ha gustado el lado femenino que hay en ti. Entiéndeme, me refiero a tu sensibilidad para explicar y entender el alma femenina.
ResponderEliminarNosotras, en lugar del gatillazo, hemos desarrollado una técnica. Consiste en disfrutar cuando se nos proporciona el disfrute y en salvar la dignidad de quien no puede proporcionárnoslo. Algunas se han muerto sin conocer un orgasmo.
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