LOCURITAS QUE DIVIERTEN

Narrador –Esta es la muy triste historia

                   De una chica enamorada

                   que por falta de ensalada,

                   su hombre buscó marisco,

                  y de un solo mordisco,

                  rebañó el plato canalla.
 (Ana)

 

 

Chica–      Caníbal de mi amor, te lo has comido

                  como si fuera una pata de cordero.

                  Esperaste que estuviera rico y tierno

                  para hincarle un colmillo retorcido.

 

                 Yo, que, ingenua de mí, te había ofrecido

                 todo mi amor, mi casa y mi dinero

                 y tú, desaprensivo y traicionero,

                 hasta mi corazón me has exprimido.

 

                No contento con las cosas materiales,

               también me arrebataste la autoestima

               y, demostrando que eres un vivales,

 

              pusiste tu avaricia por encima

              de nuestras relaciones conyugales

             y, encima, te tiraste a la vecina.          (Mercedes)

 

 

Chico Canalla–      Tan correosa pata de cordero

                                 se me quedó atragantada

                                 desde febrero hasta enero.

 

                                 No hubo patatas asadas,

                                 ni verduras, ni entremeses,

                                 no hubo postres, ni ensaladas.

 

                               Fría, ventosa y oscura la casa

                               por no pagar la luz, más tú

                              verde y furiosa como la masa.

 

                             Para escapar de tu desagrado,

                             y del hambre y la penuria

                            con la vecina me acogí a sagrado.

-                              Me recibió con sus flanes,

                            con sus peces y sus panes,

                           con la su almeja en su jugo

                           para librarme del yugo

                           de tu pata de cordero

                           tiesa y dura, así lo grito,

                          pues era ¡de viejo cabrito!
  (Salva)

 

 

 

Chica–          Si le entraste a la vecina

                    (y no encuentro mejor verbo)

                    no me cuentes más milongas.

                    Si te he visto, no me acuerdo.

 

                     Además qué es lo que dices

                    de flanes: dos huevos fritos

                     y la almeja no es almeja:

                    un berberecho marchito.

 

                  Si te has cansado de mí

                   no te escudes en cabritos,

                   ni yugos, hambres ni furias

                  y lárgate ya, maldito.   (Mercedes)

 

Chico Canalla–    Ya no me quedan palabras

                             para responder a estas

                            ya mismo desaparezco

                           diciendo el ¡abracadabra!
  (Salva)

 

 

Narrador–     Y se largó el muy cobarde

                       con la chistorra envainada.

                       Y ella allí, sola en la playa,

                       Después de entregarle todo.

                       Que no sé ni de qué modo

                       Le otorgó hasta la papaya. (Ana)

 

 

Narrador – tres años habían pasado desde entonces

 

El galán, ya sin pelo, no ligaba

El estomago vacío le quemaba,

Y ni un triste mejillón se le ofrecía.

Harto ya de no probar bocado,

 recordando la pata  de cordero,

fue primero a hablar con el portero

Para ver si por el intercedía.

 

Retornamos al soneto después de pasar tres años

En los que el muy canalla por perder perdió hasta el pelo,

Por unas cosas u otras el hombre hambre pasaba

Y por recordar le daba a la pata de cordero.

 

 

Narrador – tres años habían pasado desde entonces

El galán, ya sin pelo, no ligaba
El estomago vacío le quemaba,
Y ni un triste mejillón se le ofrecía.
Harto ya de no probar bocado,
recordando la pata de cordero,
fue primero a hablar con el portero
Para ver si por el intercedía.

MERCEDES20 de mayo de 2019, 2:37

El portero me dijo el otro día
que el gañán que antaño me engañaba
¡qué digo engañar, me toreaba!
quiere volver a hacerme compañía.

Vendría presto a arrasar en mi despensa.
Anda ya y que le den por el trasero,
que el hueso de la pata de cordero
está esperando por si se me acerca.

 

    1. Aurora Seguí Bielsa20 de mayo de 2019, 8:58

Yo soy la vecinita ultrajada
Ofendida, engañada,
Hundida y vilipendiada
¡Hay que ver cuanta ignominia,
Cuanta rabia y cuanta envidia
Que por una simple almeja
me queréis quitar la piel
Y el galán que ya no es tal
por estar calvo y contrahecho
me ofrece el oro y el moro
La chistorra, el huevo frito,
el cordero o el cabrito
y no piensa para nada
que la almeja en vez de almeja
sea berberecho marchito

Ana Ponce de León20 de mayo de 2019, 9:10

Narrador–Puestos ya en antecedentes
El conserje muy redicho
Con mirada repelente
Informó al susodicho
Que la vecina del quinto
Se había vuelto vegana y no comía ya bichos
Aunque si de vez en cuando
Suspiraba por la carne
Cualquier día por la tarde
Se comía una banana

Aurora Seguí Bielsa20 de mayo de 2019, 11:10

(Vecina)
¿Vegana yo? que mentira
este portero maldito
me tiene hasta el entrecejo
y es que ahora el muy cabrito
me está tirando los tejos.
Una banana me como,
y hasta dos si falta hiciera
pero de ahí a no comer carne
eso no hay quien se lo crea
¡Que una a veces tiene un hambre .....!

LUIS MUÑIZ20 de mayo de 2019, 12:25

Personajes de obligado cumplimiento:

Ana (por coautora)
Mercedes (por coautora)
Salva (por coautor)
Aurora (como voluntaria y cooperadora necesaria)
Miguel Ángel: narrador (por hablar)
Y Miguel como portero (por escandalizarse)

  1.  

MERCEDES20 de mayo de 2019, 12:39

A mi me importa un pimiento
lo que coma la vecina
ni si le tira los tejos
ese portero rijoso
o mi ex, que es asqueroso.
Éxito tiene la niña
pero, como están las cosas,
entre chistorras pringosas
o bananas caducadas,
prefiero no comer nada.

LUIS MUÑIZ20 de mayo de 2019, 13:20

Pero amor, no digas eso,
come algo, por Dios,
que estás en los huesos.
Yo te ruego y te imploro,
que al menos mates el hambre
con un poco de rabo de toro,
y si no apeteces carne,
ni bananas ni chistorras,
toma al menos chocolate,
amor, chocolate con porras.

LUIS MUÑIZ20 de mayo de 2019, 13:33

¿Llaman por ventura al churrero?
¿Es la del quinto o la del tercero?
Si hay que subir, yo subo,
que a las escaleras no temo,
pero no me hagan subir de balde
miren que se lo advierto
que la última vez que vine
-allá por el mes de febrero-
la rosca entera de porras
la dejé de encargo en la portería
y la rosca entera se la mojó el portero.

LUIS MUÑIZ20 de mayo de 2019, 13:53

PORTERO

Eeeeeehh, alto ahí, me caso en Soria!!!!
Que no soy un Fendetestas!!!!
Para el carro churrero,
y no me acuses de robar porras
ni me llames Porramojada,
que hoy no estoy para bromas.
Entre vecinitas veganas,
gañanes hambrientos
y celosillas en ayuno,
estoy yo para porras ni pimientos,
ni para almejas, cabritos o bananas.
A ver si entre todos me amargáis el día
¡Ay, lo que tiene que aguantar uno!

LUIS MUÑIZ20 de mayo de 2019, 14:00

VECINA: - Ay, sí, aquí, aquí, churreeerooo!!

CHICA: - Calla, ya, vegana!!!!

GAÑÁN: - Aquí estoy amigas: soy la dieta mediterránea!!!!

NARRADOR: - Cuán gritan estos malditos. Ni bajo el agua callan.

PORTERO: - Ni desayunar puede uno. ¿Quieren cerrar esas ventanas?

NARRADOR: - Mucha hambre hay en esta escalera.

CHURRERO (viendo perder el negocio): - Calla, hombre, calla.

Aurora Seguí Bielsa20 de mayo de 2019, 15:47

(VECINA)

Eso es envidia cochina
y tú eres una despechada
que por no querer comer
te has quedado en la estacada
A ti te digo, envidiosa
que por mala comedora
ni chistorra, ni banana
si no llamas al churrero
te quedarás con las ganas.

Aurora Seguí Bielsa20 de mayo de 2019, 16:01

VECINA

Porque por tu inapetencia
tú insulsez y tú desgana
ni portero, ni churrero,
ni un escuadrón de artilleros,
ni siquiera tu gañan
que , ¡chica no hay quien lo aguante!
le voy a hacer un desplante
por mi te lo puedes quedar.

Salva21 de mayo de 2019, 0:10

Algo me dice que hablan de mí,
que no me lanzan flores precisamente.
Por calentar el lecho de una señora
que me quiso convertir, ¡ay de mí!
en hombre pluscuamperfecto
dejé el vicio del tabaco, exactamente
a la vez que me pasé sin comer,
por aquel menú de huesos, semana entera.
Luego me quitó de beber, y los lentes,
y los pedos,y el roncar plácidamente.
Al final, para evitar ser depilado
tuve que huir y acogerme a lo sagrado,
quiero decir, a la vecina beata
que habitaba justo al lado.
Ese, pues, será otro cuento que contaré
otro momento si lo permiten los hados.

Ana Ponce de León21 de mayo de 2019, 0:17

NARRADOR- Los hados lo permitieron
pero no le perdonaron que habiendo tenido merito
no lo hubiera aprovechado.
Y ya se sabe, señores, veteranía es un grado.
Si la suerte está contigo
No la apartes de tu lado
Que se largará a otro sitio y serás abandonado

 

MERCEDES21 de mayo de 2019, 1:41

¿Que yo tengo inapetencia?
No, señora, lo que tengo
es buen gusto y apetencia
por manjares suculentos.
Ni me apetece el portero,
aprovechado y chismoso,
intrigante, ruin y artero,
ni un chulo venido a menos.

Si no apreció mi marido
ni mis guisos ni mi entrega,
que se conforme contigo,
que tienes más tragaderas.

Quédate con su chistorra.
Para ti los majaderos.
Yo voy a probar la porra
y buñuelos del churrero.

  1.  

Ana Ponce de León21 de mayo de 2019, 4:40

Narrador- El gañán no se conforma
el churreo se engallaba
el portero, muy cotilla, con la antena preparada.
la chiquilla del tercero, harta ya de tanto empeño dijo con voz muy airada..................
no es no, ya te lo he dicho y que te la pique un bicho.

 

Este portero cotilla ya no sé si es el churrero

Un voyer o  un carpintero

Pero si el papel me quita os diré que es mariquita





Comentarios

  1. Esta entrañable historia de vecindario me ha recordado 13 Rue del Percebe.

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  2. Es totalmente de TBO. JAJAJAJ qué bien lo pasamos aquel día.

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  3. Lo pasamos bomba, representándola, jajaja

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  4. Y tanto. Para ser improvisado y cada uno desde su guarida, nos quedó de lujo (molestia aparte), jeje.

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