DONDE TÚ QUIERAS EL MAR
DONDE TÚ QUIERAS EL MAR
El mar en una colina,
el mar dentro de tu cuarto,
el mar convertido en lecho,
tú sobre él navegando.
Donde el torbellino quiera,
dejando libres los cabos,
donde lleven las corrientes,
y los vientos milenarios.
Donde con libertad, libres,
ganéis el derecho a amaros,
donde nadie os imponga,
condiciones ni presagios.
Las blancas espumas saltan,
intentando salpicaros,
si consiguen deteneros,
cesarán los arrumacos.
Las bocas quedarán quietas,
las lenguas no irán buscando
el sabor de vuestras almas;
olas, sal, calor y brea para sellar el abrazo.

¡Este no me lo habías enseñado, bandida!
ResponderEliminarEs precioso, me encanta.
Has sido la primera en leerlo, lo escribí ayer.
EliminarGracias Auro, con estos nuncA estoy segura. Veremos que dice Mercedes.
Ahora comienzo a comprender aquello de "por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas". Es un mar metafórico, literario y danzante.
ResponderEliminarSí, jajajaj, es meter el mar en la tierra, qué locura.
EliminarMaremoto es eso.
Muchas gracias, Ana, por la "autoridad en la materia" que me concedes ¡Un honor!
ResponderEliminarMe gusta mucho, mucho. Ya te digo que los pocos poemas que haces los bordas.
Autoridad tienes, de eso no cabe duda. Gracias.
ResponderEliminar¡Buena idea! La que escribe es "autora". Suya es la "autoría" y de ahí nace la "autoridad". Y de ahí que los agentes de la autoridad pueden escribir el boletín de denuncia a partir del que se nos impondrá la correspondiente multa. Ergo, ustedes son autoras de sus escritos y tienen autoridad, pero (¡ay!) sus escritos no producen tanta autoridad como la papeleta de denuncia escrita por un agente de la autoridad (uniformado). Pónganse ustedes un uniforme y sus poemas causarán furor.
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