QUESO CON ACEITE Y SAL
Madre, dame pan con queso,
y un poco de aceite y sal,
y me guardas la corteza,
para que pueda jugar.
Cera roja que me sirve,
para las uñas moldear,
que tapaditas de rojo,
y tan largas.. lucen más.
La madre mira a la niña,
y duda si racionar,
las viandas que de Flandes,
les llegaron por el mar.
El queso vino de Holanda,
radiante como el coral,
unas cajas de galletas,
mantequillas y algo más.
Lo que hay en puerto franco,
lo que se puede comprar,
hasta los chicles de fresa,
que trajeron de ultramar.
Los ojos de la chiquilla,
brillan con tanto manjar,
sabe que le está esperando,
¡ chocolate¡… con más pan.
La madre piensa sonriendo,
que mientras haya dará,
porque cuando se termine,
sólo el recuerdo tendrá.


Es muy cierto que la cera roja que cubre la corteza del queso de bola holandés puede modelarse. A mí me gusta más el seco.
ResponderEliminarOtra vez me has vuelto a sorprender como cada vez que escribes poesía. No te hagas tan cara de leer en este genero. Me gusta mucho tu poema. Sencillo, y desprende una gran ternura.
ResponderEliminarEso me dijo Mercedes "escribe poesía" y mira, me puse.
Eliminarjajajaj.
gracias.
El queso que traían de Ceuta era el de bola, unas latas metalicas de mantequilla, los chicles Bazooka, que traían una viñeta, en inglés. Todo sabía a gloria.
ResponderEliminarpues.... continua, ....
ResponderEliminarMuy bonito y entrañabla, sí. Y evocador. Te di un buen consejo, jeje
ResponderEliminarPareces catalana, "entrañabla" JAJAJAJ
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