LA RUEDA DE LA FORTUNA
Elisenda López
no se lo podía creer: Sus seis crucecitas estaban situadas justo sobre los seis
números que acababan de salir en el sorteo del Gordo de
Facundo
Sabater no se lo podía creer: Acababa de salir del especialista: Una segunda
opinión para su caso, sin posibilidad de operación, de tumor cerebral. Bueno, y
ahora resultaba que no tenía nada. Ni sombra de alteración alguna: Un error en
las pruebas anteriores, probablemente; ni el médico se lo explicaba. Salió a la
calle, con los ojos llenos de lágrimas y gratitud hacia la vida. Tan llenos de
lágrimas que no advirtió que el semáforo estaba en rojo y se le venía encima un
vehículo.
Hildegardo
García no se lo podía creer: En el último examen de la oposición que llevaba
preparando cuatro años, le habían tocado los dos únicos temas, de materias
distintas, que no dominaba. No aprobaba, seguro ¡Qué mala suerte! De repente,
vio, en el suelo, a sus pies un resguardo del Gordo de
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Entre tanto,
Su compañera
de juerga, Justicia, que se había quitado la venda de los ojos, pero era
incapaz de enfocar, con la intoxicación etílica que llevaba encima, jugaba con
su balanza, colocando en un platillo a banqueros ladrones, defraudadores
fiscales, políticos corruptos y gobernantes ineptos, con lo que parecía que toda
esa gentuza se iba a hundir por su propio peso, para, a continuación y entre
hipidos, meter en el otro a los trabajadores, parados y pensionistas. Éstos, al
ser tan numerosos, hicieron que los primeros subieran, elevándose por encima de
la tierra, entre himnos de agradecimiento.
Después, justo
antes de empezar a cantar “Olimpo, patria querida”, Fortuna y Justicia, las
amigas de francachela, colocaron la balanza sobre la rueda, a la que imprimieron
un impulso tal que aún sigue girando, enloquecida.
Por
eso está nuestro pobre mundo como está ¿O no?
https://youtu.be/oMh2Slc06Yk The Dead South: The Dead South





Es buenísimo tu relato Mercedes. El caso es que creo recordar uno tuyo muy parecido a este, no sé ,me acordaba de la coroza de la Fortuna y la Justicia. En cualquier caso es divertidísimo e ingenioso a manta.
ResponderEliminarRecuerdo bien este relato, que es de los inolvidables. La rueda de la fortuna nos obliga, a veces, a comulgar con ruedas de molino.
ResponderEliminarA mí también me sonaba mucho, es un relato estupendo.
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