Cincuentos sobre cajeros

Solicité un puesto en el banco. En plena epidemia, un tipo friolero, con mascarilla, sombrero y gafas de sol,  me  examinó  para  cajero.  “Venga al atardecer  y  le  enseñaremos a hacer caja”.  Incauto, fui. Entonces supe que me odiaba y cuál sería mi puesto. Ya estoy dentro de una caja.


Al principio consideré  que mi leve cojera era elegante.  Llegué a considerarme  superior  a los pierna-iguales.  Pero mi pasión era el fútbol y ningún equipo me aceptó.  Quise formar uno ad hoc,  el Cojo-nudos Fútbol Club.  Se rieron de mí.  Un momento... ¿cómo que era "cajero" y no "cojera"! ¡Vamos!


¡Menudos imbéciles! Les dije que paso las noches en un cajero y me tomaron por un vagabundo. ¿Qué harían sin mí estos ignorantes? Piensan que gracias a la técnica existen máquinas maravillosas que les dan dinero. ¡Gilipollas! ¡Anda que si no fuera por los enanos que trabajamos dentro, como cajero...!


Pertenezco a una vieja saga de fabricantes. Me gradué en Económicas en Deusto. Hice un máster en Londres y otro en Harvard. Volví a España y mi padre me ofreció un puesto: “Empezarás de cajero”. Me pareció poca cosa, pero no quiero contrariarle. Y aquí estoy, haciendo cajas para alpargatas.  

Junio 2021 

https://youtu.be/AcVFtu-ZmmM   Menopause Rhapsody: Bohemian Rapsode Parody 


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