EL POLIZÓN
Tampoco hoy encontré trabajo, de nada me sirvió esconderme en la nave como polizón, pasar frío y miedo.
Dijeron que aquí la construcción estaba en auge, tenían que empezar desde cero, construirlo todo. Lo que yo no podía imaginar era que ni siquiera para eso haría falta mano de obra. Les basta con una impresora.
De todas formas aguantaré unos meses más, los suficientes para que me den la nacionalidad marciana, aunque en Marte el paro es un mal endémico. A veces incluso creo que sigo en mi pueblo.

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