AGRADECIMIENTOS

Desde la A hasta la Z tengo nombres de gente con motivos para agradecer. Incluso si pienso en la W tenía un tío que se llamaba Wenceslao, era hermano de mi madre y lo quise mucho, a él también le agradezco, igual que al resto de parientes con nombres exóticos. Cosas de mi abuelo y sus hermanos que eran gente muy culta. Al final, a mi abuelo, se le fue la pinza. Mi primo Rogelio también es muy listo, todos hemos pensado, a veces, que se iba a pasar de frenada. A él igualmente le agradezco. Crecí rodeada de mis tías Agripina y Fantina, tíos Neso y Wenceslao, primo Valeriano y primas Tere Susi y Afri Manoli. Sea como sea, a todo el mundo tengo algo que agradecer. A una parte de mi familia por su estricto criterio, a otros por profesarme tanta fe y ser tan blanditos conmigo. Si de algo puedo presumir es de haber sido, desde pequeña, muy querida. En el buen sentido, claro. A mis compañeros de tertulia les agradezco, antes que nada, que existan. No sé cómo explicar esto, pero la vida, a veces, se llena de magia y junta, por ejemplo, en el Café Gijón, a una generación de geniales escritores y en el Filandón, la mente araña, aglutina a esta gente tan especial. En la vida es muy importante con quien te cruzas. Agradezco que un lunes, de cada dos, se convierta en un motivo para escribir, no quiero pecar exagerando, pero son “Lunes de Vidilla” días de hablar y de ver a gente que se me ha metido en el corazón. Cuatro, cinco ó catorce de ellos se han convertido, para mí, en autenticas parihuelas que me sustentan el ánimo. Yo solo quiero agradecerles y hacerles saber lo mucho que me gustan ellos a mí. También les agradezco los buenos comentarios y lo que me han espoleado para que publique. Pero a quien más agradezco su paciencia es a Martina, que, aunque no sabe leer, es la primera en conocer mis textos. He de reconocer que a veces se va indolente, como si no le importara lo mas mínimo lo que le leo, en esos momentos me vuelvo loca, lo reconozco. Hay que comprender que lleva casi dieciséis años aguantándome. Muchas veces le he gritado y la he obligado a volver a los pies del ordenador. Como esta picada por la gula, la he extorsionado ofreciéndole morcillas de cebolla para atraerla. Ha habido insultos, tipo… “ASQUEROSA” no estoy orgullosa de esto. También es verdad que la he sorprendido mirándome con sorna y me ha parecido que me decía “TÓMATELO como quieras, me importa un PIMIENTO”. En esas ocasiones he guardado mi escrito en la carpeta de “Gilipolleces” desolada, pensando que a mi perrita Martina no le gustaba. En fin, ahora que voy a publicar…… seguramente…una… novelette….según Angio, pongo todos mis agradecimientos aquí, y solo me queda deciros que sois el motorcito literario que me mueve. Un besito guapos. 22/10/2024.





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