CARMENCITA O LA BUENA COCINERA
Este es el título de un libro publicado en 1899 y del que luego se hicieron muchas ediciones, la mía es la “Trigésima Nona edición” año 1963. De aquí recuperé la receta de las patatitas duquesa, que ya en ningún sitio saben hacer.
Mi suegra me regaló este librito de recetas de cocina. Ella cocinaba muy mal, nunca puso más interés en cocinar que el de acumular recetarios. Cierto es que no se vio en la obligación de hacerlo, tenía quien lo hacía por ella, pero mal, recuerdo a mi suegro llegando a casa y preguntando que había de rancho.
A mí me gusta guisar, me gusta tanto como escribir, las dos cosas son parecidas. Me invento recetas porque de forma natural sé que combina con tal o cual especia, que alimento casa con esto o con aquello. Pero al igual que cuando escribo me gusta que sea leído, cuando cocino me gusta que haya gente para comérselo. A veces consigo una receta magistral y la anoto, también he de decir que hay guisos en los que soy totalmente ortodoxa.
Para mi marido el plato estrella son los huevos fritos con patatas, la verdad, me toca las narices. Esto me quita las ganas y ya bastante tengo con la falta de estímulos para escribir, para que encima no pueda inventar platillos. La falta de público me hunde.
He llegado a la conclusión de que mi cocina se basa en los conflictos, tanto nacionales como internacionales, eso es lo que me inspira. Así que sin darme cuenta, con el paso de los años, le he estado haciendo la puñeta a través de la gastronomía.
Por ejemplo, si en el país vasco las cosas se ponían chungas, yo preparaba marmitako y bacalao al pilpil, si los franceses volcaban camiones españoles, yo lo hinchaba a Bullabesa y a lenguado menier. Si los catalanes se ponían bordes, yo ponía butifarra, fuet y pa en tomaca y, sobre todo, compraba cava catalán, esto sí que le ponía los pelos de punta.
–Hija, no compres cava que son unos cabrones. Quieren irse de España, que se lo beban ellos. Y yo me hacía la tonta o le decía que eso era una chorrada. Los americanos nos han subido los aranceles en el aceite y el vino y el MC Donald¨s sigue lleno, le contestaba yo.
Pero el acabose del disgusto vino el otro día. Yo puse en la mesa una fuente de ensaladilla rusa y él se disgustó muchísimo, me dijo que ahora estaba SEGURO, se había dado cuenta, de que yo utilizaba la comida para incomodarlo. Qué él no iba a comer esa ensaladilla mientras que Putín fuera un invasor.
La verdad, estoy bastante disgustada y buscando un colorante azul para que la bandera de Ucrania quede perfecta en la ensaladilla. Yo he descubierto los últimos secretos de esta receta, aparentemente sencilla, he rizado el rizo y ahora es insuperable.


Esta genial Ana! Es una forma de castigo, con su punto de sadismo que no tiene desperdicio. Pero lleva cuidado no te quedes sin público, amenos que nos invites a todos los tertulianos. Estoy segura de que te haremos los honores, seguro que si-
ResponderEliminar"A menos", este corrector tiene vida propia y escribe lo que quiere y como quiere.
ResponderEliminarQué buenas eres Auro.
Eliminarme gusta mas cada vez que lo leo....
ResponderEliminarEs 7na memez
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