TREN DE LARGO RECORRIDO.
Hoy como cada día ha sonado el despertador.
Ese momento en el que todavía no sabemos si estamos dormidos o despiertos, ni siquiera a veces sabemos donde estamos, hasta que poco a poco vamos aterrizando y recordando lo que tenemos que hacer en ese nuevo día que comienza .
Y ahí apareces tú.
Me visto. Un café rápido y mis pasos como los de un autómata toman el camino que día a día recorro hasta llegar a tu casa.
Tu casa, que antes, durante mucho tiempo fue mi casa, esa casa cuyas paredes están vestidas de recuerdos , y que cuando llegue el momento será tan difícil desnudar.
Y tan doloroso.
Tu casa, que encierra más de una vida y de la que tu te has convertido en su último habitante.
Cuando te vayas, se irán contigo muchos recuerdos que solo conoces tú, porque nadie más los tiene.
Esos recuerdos que mi memoria no alcanza a recordar , porque yo era demasiado pequeña para tener memoria ; mi nacimiento, mis primeros pasos, cuando dije tu nombre por primera vez …. y todas esas pequeñas cosas que como dice la canción “nos dejó un tiempo de rosas”.
Ahora todo es diferente, la vida no es tan fácil, pero me ha permitido poder devolverte una pequeñísima parte de todo el amor, desvelos y cuidados que he recibido de ti.
Salgo de mi casa dispuesta a coger ese tren de largo recorrido que me separa de la tuya y de ti, aunque sean unos pocos metros.
Mientras, voy pensando como cada día en lo difícil que es cambiar los roles y yo pasar a ser tú, y tú pasar a ser yo.
Porque hoy y ojalá pueda seguir haciéndolo durante mucho tiempo, voy a casa de mi madre.
Y la madre soy yo.


Es muy bueno querer así, yo también sé lo que es eso.
ResponderEliminarSi, es tan bueno y bonito que merece la pena aunque duela y se sufra tanto.
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