FRAGILIDAD

A veces no hace falta decir nada, solo dejar que hable el corazón. No se puede decir más, ni tampoco hace falta, las palabras no siempre explican tu dolor. Pudiera ser que necesite tu abrazo, o que me acompañes en mi soledad, pudiera ser que no siempre es rechazo mantener en silencio mi interna capacidad. Porque soledad compartida es menos soledad y a veces el silencio tiene un sonido extraño, dulce, pesado, lento, denso, untuoso, huraño, que abraza, envuelve y cura nuestros daños y produce una terrible y triste tranquilidad. Y la tranquilidad no siempre es calma, a veces nos causa una tremenda desazón. Pudiera ser que me revuelva el alma, y me llene de angustia el corazón. Tranquilidad y paz no son lo mismo al igual que rebeldía y lucha tampoco lo son, son palabras con el mismo significado pero no siempre nos llegan con la misma razón. Todo esto me confirma nuestra fragilidad, la débil carrocería que envuelve nuestra alma que también se nos rompe con esta soledad. Y a pesar de que digan que saldremos más fuertes, que seremos más buenos y mejores personas, siento que día a día me rompo en mil pedazos, que me voy diluyendo, que floto como un globo, que va perdiendo aire, que cae, que cae, que cae..., que se desploma. 
Abril 2020. En el año que se acabaron los besos y los abrazos.



Comentarios

  1. FRAGILIDAD.

    A veces no hace falta decir nada,
    solo dejar que hable el corazón.
    No se puede decir más, ni tampoco hace falta,
    las palabras no siempre explican tu dolor.
    Pudiera ser que necesite tu abrazo,
    o que me acompañes en mi soledad,
    pudiera ser que no siempre es rechazo
    mantener en silencio mi interna capacidad.

    Porque soledad compartida es menos soledad
    y a veces el silencio tiene un sonido extraño,
    dulce, pesado, lento, denso, untuoso, huraño,
    que abraza, envuelve y cura nuestros daños
    y produce una terrible y triste tranquilidad.
    Y la tranquilidad no siempre es calma,
    a veces nos causa una tremenda desazón.
    Pudiera ser que me revuelva el alma,
    y me llene de angustia el corazón.

    Tranquilidad y paz no son lo mismo
    al igual que rebeldía y lucha tampoco lo son,
    son palabras con el mismo significado
    pero no siempre nos llegan con la misma razón.
    Todo esto me confirma nuestra fragilidad,
    la débil carrocería que envuelve nuestra alma
    que también se nos rompe con esta soledad.

    Y a pesar de que digan que saldremos más fuertes,
    que seremos más buenos y mejores personas,
    siento que día a día me rompo en mil pedazos,
    que me voy diluyendo, que floto como un globo,
    que va perdiendo aire, que cae, que cae, que cae, ..... que se desploma.

    Abril 2020.

    En el año que se acabaron los besos y los abrazos.

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  2. Gracias Miguel. Un abrazo de los que ya se van pudiendo dar.

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