MUMOS, GAMUSINOS, HIPOCAMPOS Y SIRENAS

MUMOS, GAMUSINOS, HIPOCAMPOS Y SIRENAS

El reino se  llenó de Mumos y de Gamusinos. En realidad eso no fue así, las calles estaban vacías de gente, por lo tanto era más fácil ver a los pocos Mumos y Gamusinos que se atrevían a pasear por la ciudad.

Aquella  fue una época extraña. Sólo la gente sin techo podían estar en la calle y sólo, a horas puntuales, se veía a algunas personas esperando para entrar a los supermercados, haciendo una fila que se asemejaba a las estacas de una valla, porque estaba prohibido acercarse unos a otros, estaba prohibido abrazarse y besarse. La causa de estas prohibiciones  fue que otro ser extraño, al que llamaban “El Bicho,” andaba suelto y al igual que los Mumos y los Gamusinos, nadie lo veía, aunque estar, estaba.

A decir de la gente que entiende de todo esto, por las vías, también transitaban otros seres, por ejemplo, en los supermercados había muchos hombres que en realidad eran Caballitos de Mar, Hipocampos. Esto se notaba porque rebuscaban en las estanterías productos de los que hacen felices a los niños. Y es bien sabido que los Caballitos de Mar son unos padres extraordinarios, padres madre los llaman.

Lo que más llamaba la atención era la ausencia de chiquillos, no se oía una rabieta, ni una risotada. Se les hacía responsable de la presencia del Bicho.

 Un día,  se oyó el llanto de un crío  y las ventanas se llenaron de gente que gritaba escandalizada… UN NIÑO, HAY UN NIÑO…. ¿QUÉ HACE UN NIÑO EN LA CALLE? y los jóvenes padres se apresuraron a volver a casa para no ser denunciados.

Pero lo que más me llamó la atención fue una mujer. Todos los días salía de su casa vestida como un hada. Siempre miraba al suelo en su caminar, porque ella era capaz de ver a los Mumos y a los Gamusinos (tenia el ojo hecho) y esto le hacía sonreír y le recordaba su infancia.

Ella fue la que me contó que los Mumos son morados, tiene forma de burbuja, semejante a un globo de agua.  Se mueven lentamente, como si se arrastraran moviendo solo los hombros. Tienen fama de sosos, de sin sustancia, pero en realidad les da mucha pena que se amenace a los niños con su presencia y por eso se ponen tristes.

 Los gamusinos son  vivarachos, de color pardo casi siempre. Desvergonzados, tienen una lengua muy larga que sacan con descaro a la gente que los quiere cazar y se chotean de los incautos haciendo que parezcan tontos.

Volviendo a la mujer os diré que se notaba que era especial. Quería seguir abrazando a su madre, aunque fuera un abrazo con los ojos, un abrazo de presencia, una caricia de voz.

Salía cada día y tomaba la misma dirección. Muchas miradas, de miedo y de rabia, la observaban desde los balcones. La pérdida de cordura hizo que, uno de esos,     diera un paso más y un día la esperó para lanzarle una botella arrugada desde la ventana.

La mujer se sobresaltó, unas gotas de agua mojaron su pierna que inmediatamente se cubrió de escamas. Ya Sirena, se arrastró como pudo y con un grito, mitad humano, mitad canto mitológico, se la oyó decir……DEJADME EN PAZ, VOY A CASA DE MI MADRE.

La vergüenza sobrevoló por las fachadas y ella tuvo el tiempo justo para ponerse a resguardo y secar su cola.

Pasado el susto y ya con la cabeza muy alta, continuó su camino acompañada de Mumos, de Gamusinos y escoltada por un señor, Caballito de Mar, que la había reconocido en el acto, porque los dos venían del mismo mundo.

8/04/2020






Comentarios

  1. Te lo dije Ana. Me quedé sin palabras. No es la primera vez que pellizcas mi alma y espero que no sea la última. Además de las connotaciones que pueda tener para mi, es por si solo un relato mágico, lleno de fantasía y sensibilidad. Gracias ya te lo he dicho antes, gracias por mucho, gracias por tanto....

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  2. Gracias a ti que me contaste cositas de tu abuelo

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