LIBERTAD

Iba a salir. Lo había decidido, ya no podía más. Necesitaba respirar, acercarse a ver el mar, tocarlo, mojarse, pisar la arena. Y hoy iba a salir. No tenía miedo. Sabía que allí fuera de su pequeña zona de confort y seguridad, detrás de la puerta, la esperaba la amenaza, el maldito virus de diseño que un tremendo hijo de puta había creado en un laboratorio muy lejos de su país y que ahora se había convertido en la pandemia que podía acabar con toda la especie humana de nuestro planeta. Las muertes aumentaban día a día, primero a decenas, luego a cientos y después a miles. La situación era caótica, terrible y lo más grave, incierta. No se sabía cuando se podría controlar, ni siquiera si tendría control alguna vez. Pero lo más triste era la falta de libertad, y el tiempo y la vida que les habían robado, que les seguían robando y nadie sabía cuando se podría retomar la normalidad, si es que se iba a poder hacerlo alguna vez. Estaba harta de mascarillas y guantes que irritaban su piel y le impedían un tacto normal. Estaba harta de vecinos que te mal miraban si salías, incluso el gobierno los animaba a denunciar a quien se saltara las normas, como si de una Gestapo se tratara. Hoy iba a salir con todas las consecuencias. Abrió la puerta tras unos momentos de vacilación y salió al descansillo de la escalera. Llamó al ascensor, pero de pronto recordó algo. Volvió sobre sus pasos y entró en la casa de nuevo. Salió al balcón. Allí, en su jaula una pareja de jilgueros la acompañaban desde hacía varios años. Con lágrimas en sus ojos abrió la puertecita de la jaula . Tras vacilar unos instantes los pajarillos emprendieron el vuelo y pronto desaparecieron de su vista. Abrió la puerta y tras bajar en el ascensor salió a la desierta calle. Miró el cielo a través de sus lágrimas y por primera vez en muchos días una sonrisa se dibujó en su rostro. Aurora Seguí Bielsa. Mayo 2020 En el año en que se acabaron los besos y los abrazos

Comentarios

  1. Lo recuerdo. Y en mayo del año pasado no sabíamos que 8 meses después seguiríamos en las mismas o parecidas.

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  2. Es terrible. No lo pude llevar a la tertulia por el confinamiento, y por eso lo llevé esta vez. Lo colgué en el antiguo blog.
    Quien nos iba a decir que casi un año después el panorama no habría cambiado nada. triste, muy triste ....

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  3. Yo también lo recuerdo, Aurora.
    Con respecto a la duración, yo fui más pesimista, o realista, o yo qué sé; pero no vislumbraba el fin. Por eso no he llevado este asunto nada bien. Hasta me ha asombrado la rapidez en llegarnos la vacuna.
    ¡Con lo optimista que yo era!

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  4. No se puede ser optimista ante esta nube negra que nos envuelve. Quisiera poder poner ante ti un horizonte más halagüeño pero me temo que no estoy en condiciones.
    Mi visión es más negra que la tuya

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