EL HABA

Marita Caña hacía honor a su nombre. No daba ni los mocos. Era la tacañería personificada. Cuando estaba en la Universidad y compartía piso con dos compañeras, escribía su propio nombre en cada uno de los huevos que compraba, para que no se los comieran pensando que eran para todas, por supuesto jamás invitaba a nada, era la típica que siempre se olvidaba el monedero en casa, o no llevaba suelto, o cuando iban a tomar algo en alguna cafetería o restaurante decía que no quería comer nada porque no tenía hambre, pero cuando era el cumpleaños de alguna de sus amigas y la invitaban , se ponía las botas. Si iban a tomar café o una copa, ella pedía siempre agua, del grifo, claro. Era lo que vulgarmente se dice de santa María del puño cerrado. Así mal que bien fue pasando la vida, nunca se casó, un par de novios que tuvo salieron corriendo en cuanto vieron lo tacaña que era. Tampoco tuvo muchas amigas de verdad, todas se cansaban de su racanería , de pagar siempre por ella, de que nunca tuviera un detalle con nadie, en fin, de que fuera más agarrada que un chotis. Ya rozando la cincuentena, hizo amistad con un grupo de vecinos del piso en que vivía y de vez en cuando la invitaban a sus casas porque les daba lástima que estuviera sola. Siempre hay algún alma caritativa. Como cada año, llegó la Navidad y Marita Caña las pasó en su casa sola porque en su cabeza no cabía el invitar a nadie y hacer semejante gasto totalmente innecesario para ella. Pero cuando llegó la Noche de Reyes y sus vecinos la invitaron a tomar el Roscón … - ¡Maldito Roscón! ¿Y si me sale el haba y me toca pagarlo? Espero que no me pase eso, como somos bastantes no voy a tener tan mala suerte. Y a las 9 en punto, vestida de arriba a abajo de Primark ( de las rebajas del Enero pasado) subió a casa de Juan y Paqui con las manos colgando claro , nada de llevar una macetita, o una botella de vino, aunque la invitaran nunca lo hacía. Después de tomar unos canapés y unas copitas de cava, Paqui se levantó y dijo: - Bueno, y ahora la estrella de la noche , el Roscón . Ya sabéis que al que le salga el haba tendrá que pagar los 30 euros que me ha costado . Cada uno cogió un pedazo, y al metérselo Marita en la boca… .algo duro..¡¡¡¡ Cielos, el haba !!!! . -Ni hablar , pensó Marita, no estoy dispuesta a gastarme 30 euros en el maldito Roscón, faltaría más. Y ni corta ni perezosa se tragó el haba, con tan mala fortuna que se le atragantó y no hubo forma de que la expulsara. Cuando iba en la ambulancia al Hospital todavía Marita Caña pudo reunir las fuerzas suficientes para esbozar una sonrisa mientras pensaba - Ja, ja, se creían que iba a pagar yo el dichoso Roscón, que poco me conocen, yo, Marita Caña ¿dónde se ha visto eso? Y cerró los ojos mientras exhalaba su último aliento. Aurora Seguí Bielsa

Comentarios

  1. ¡Muy gracioso, Aurora! Me has arrancado la primera risa del día. Y eso que lo escuché ayer mismo.

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  2. Sí, ayer estuvo muy bien. Los relatos fueron en tono de humor y hubieron muchas coincidencias "MENTE ARAÑA".
    Muy bueno Aurora.

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  3. Me alegro, la verdad es que ayer, entre unas cosas y otras me reí muy a gusto. lo pasé bomba. Los relatos, muy divertidos.

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