Para los madrileños, para los que conocen Madrid, para quienes querrían conocerlo, para quienes lo añoran y ahora no pueden ir.
UN TROCITO DE MADRID
Viejo Madrid, canalla y proxeneta,
que con su luna y su noche trafica.
Cerca de Santa Ana,
la calle de las Huertas
se llena de mojitos,
caipiriñas,
vendedores de sueños
de hojalata,
de pulseras de cuerda
y de bolitas.
La calle Echegaray,
con su Venencia;
Jerez en pleno
corazón del foro,
dorado néctar que
embota las conciencias,
anchoas, aceitunas,
mojama con almendras,
guiris recomendados
por su guía turística,
vencedores en nada,
nostálgicos de todo.
El Callejón del Gato,
espejos retorcidos
que Valle Inclán
esperpentó en su obra.
Bohemia triste de un
Madrid castizo
al lado de cervezas,
de la gloria
de las patatas
bravas, qué memoria:
Las tortillas con salsa
y el azogue
que
cuerpos y recuerdos distorsiona.
Madrid
y, arriba, el cielo que lo cubre.
Supervivientes
de un día de locura,
la
noche verbenera olvidan la tristeza,
en
el mismo latir de un corazón se funden
y
hacen vivir a la ciudad tan suya.

Me encanta Mercedes, parece una canción de Sabina, pero con tu toque. Una muy buena descripción del Madrid que todos añoramos y que ojalá vuelva pronto.
ResponderEliminarGracias, Aurora; es una descripción de una parte de Madrid que yo frecuentaba cuando vivía allí y, tantas veces, después. Plaza de Santa Ana, plaza del ángel, calle de las Huertas. Zona entre Sol, Antón Martín y Atocha ¡Qué ambientazo había!
EliminarLo conozco muy bien. Yo iba a tomar clase a la calle Amor de Dios en donde estaba la escuela de Madrid de danza en donde daba clase lo mejor de la danza en España, todos los bailarines del Ballet Nacional, y me quedaba alojada en el Hotel reina Victoria en la Plaza de Santa ana, frente al Café Central, ¡menudo ambientado por el barrio de las letras!
EliminarLa calle Amor de Dios. Alucinante. Genial.
EliminarMagnífico. Y me gusta mucho el verbo esperpentar.
ResponderEliminarGracias, Salva. Hay que innovar y crear neologismos. Si nadie lo hiciera, hoy hablaríamos en román paladino (el que solía el pueblo fablar con su vecino).
ResponderEliminarY, ya, puesta, si Valle Inclán esperpentaba, Gómez dela Serna greguerizaba.
Primer borracho : ¡Esperpento!
EliminarSegundo: ¡No me toques las greguerías!
Primero: ¡Uy qué miedo, hoy estás en plan "yoseñornosoymalo"!
Segundo: ¡Sigue así y terminarás con Eloísa: debajo de un almendro!
OHH!!!!!!!!! Es estupendo.
ResponderEliminarMi primera caipiriña fue en la plaza de santa Ana despues de unos callos sentada al lado de Mercedes Milá. ESo entraba tan fácil que me cegué.
¡Ohhh, Ana! Espero que no atacaras a mi tocaya, jaja.
ResponderEliminar¡Gracias!