¡Esto es un atraco!

 - ¡Manos arriba, esto es un atraco!

- ¡Sí, esto es un atraco, pero el atracador soy yo, no tú!

- ¡La pistola está cargada y estoy dispuesto a disparar! Así que obedece y lléname el depósito, gasolinero del demonio.

- ¡Mi pistola también está cargada, de carburante! ¡Y no te pongo ni una gota si no aflojas la mosca!

- Ejem... bueno... aquí está todo el dinero que tengo, el reloj, la sortija y este amuleto que es de plata. Mire a ver cuánta gasofa me puede poner.

- Con eso, diez litros y te das con un canto en los dientes. 

- ¡Hay que joderse, antes un atraco en la gasolinera era otra cosa!

- ¡Y te la pones tú, no me des trabajo!

Encarnita Polo: ¡No me des tormento!  https://www.youtube.com/watch?v=XVLReAFdJ5Q



Comentarios

  1. Ya de llenar deposito ni hablamos, eso ya es economía de ficción.
    Me alegré mucho d3 verte en la tertu

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  2. Divertido relato con visos de cruda realidad. Encantada de leerte de nuevo, Salva.

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