INCERTIDUMBRE

 

El cabo Hopkins repartía las cartas con la mano izquierda.

Helen observaba cada movimiento. Que fuera zurdo lo descartaba como autor de los hechos. Estaba comprobado que era una persona diestra la responsable de aquella misiva, sus pesquisas debían ahora tomar otros derroteros.

¡Lástima! Le hubiera gustado tanto que aquella carta lasciva y sensual hubiera sido de aquel cachas…..y ahora, quien sabe que aspecto tendría el verdadero artífice de la cartita de marras que la tenía sin dormir y había despertado todos sus apetitos carnales,

Lamentó profundamente que aquel “tiarrón” no estuviera  interesado en ella

—Nada peor que la incertidumbre.




Comentarios

  1. En efecto, no hay nada peor que la incertidumbre. O como en el caso de este relato, la certidumbre de que lo que nos gustaría que hubiera ocurrido no es así.
    ¡Buen ciencuento!

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  2. Hay certidumbres peores que la incertidumbre, pero tu ciento, ciertamente está muy bien.

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