ESA MÚSICA

El nombre era esotérico,  los vestidos,  preciosos.   En aquella tienda tubular sonaba una canción que  se  me  antojó  música  celestial.   No me  cansaba  de  escucharla,  mientras  avanzaba lentamente establecimiento adentro, acercándome al mostrador.

Entonces advertí un hombre fascinante detrás del mismo.  Me dirigió una hipnótica mirada  de serpiente y yo me sentí desfallecer justo antes de arrojarme en sus brazos.

Quedamos  allí  el  domingo.  Cuando abrió el cierre,  reinaba un silencio absoluto;  miré  en derredor:  la ropa y complementos resultaban chillones y chabacanos, mi incipiente amante, rijoso y horrible.

Al presentir que se disponía a poner música, salí huyendo despavorida.

https://youtu.be/ZJkNsWCay4c  Mike Oldfield: Tubular Bells I



Comentarios

  1. Me ha pasado lo mismo que con el poema y con los otros textos de la tertulia pasada. Fue una tertulia rara , no te sé decir por qué, pero yo particularmente estaba muy descentrada. Releyéndolo hoy le he encontrado el punto de gran ironía entre otras cosas que tiene este relato, y es que la música tiene un sin fin de propiedades, entre ellas el enmascarar la realidad, y claro, luego pasa lo que pasa.... ¡muy bueno!

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  2. Esa música era una droga que enmascaraba la percepción.

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  3. Despertares, nunca sabes lo que encontrarás

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