AQUELLOS PANTALONES DE CUERO NEGRO.
Se conocieron en una red social. Nada original ni importante.
Solicitó su amistad y ella se la concedió.
Le gustó ese puntito canalla, pero tierno. Esa mezcla de materia y espíritu, de cuerpo y alma.
Un rato de charla, unas risas, un café …
Un día él le dijo que le gustaban los pantalones de cuero negro. Ella se puso unos y cuando la besó por primera vez se enamoró como solo se enamoran las mujeres inteligentes, como una idiota.
Nunca lo volvió a ver.
En el fondo de un armario, unos pantalones de cuero negro mueren por olvido.
Como ella.

Muy bueno, no deberían morir los pantalones de cuero
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