AMOR SIN ROSTRO

Llegaste como si nada. No hubo flechazo, ni amor a primera vista. No te hice un hueco eterno en mi vida, ni pretendiste que yo fuera más de una noche. Pero la vida juega y enreda y un teléfono entregado sin compromiso, despierta la curiosidad de un alma aburrida. Y aunque no recordaba tu nombre, me atreví a recordarte el mío, y lo que la noche había confundido, se convirtió en una tarde tranquila, sin alcohol. Sin música. Sin fiebre de sábados. Sin ganas de comerse el mundo. Tú, dibujándome el mapa de tus dudas, tus sueños, tus miedos, tus caídas. Yo, mostrándote la jaula de mis demonios, mis exigencias, mi inseguridad, mi pasión por encontrar sentidos. Y sin empeñarte en brillar, me deslumbraste. Y sin querer conquistarte, me colé en ti. Y como si nada, comenzamos a compartir tus miedos y mis demonios. Y tus sueños y mis pasiones. Y no podemos hablar del día que nos conocimos. Y no podemos celebrar una fecha de aniversario. Y sin embargo, cada vez que te pienso, es como mi primera vez. Y cada vez que te recuerdo es como un bautizo de amor. No tenemos una historia de amor de las que emociona. Pero lo emocionante es tenernos. Y de momento... ya es mucho.

Aurora Seguí Bielsa



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