LECTURA INCÓGNITA 17-3-2025
En cierta isla de las Antillas había una casa y una playa cerca de una arboleda. En esa
casa habitaba un vivisector y, en los árboles, un clan de simios antropoides. Resultó que
el vivisector atrapó a uno de ellos y lo encerró durante algún tiempo en una jaula del
laboratorio. Allí quedó profundamente aterrado por lo que vio, muy interesado por todo
lo que oyó; y como tuvo la fortuna de escapar en una fase temprana de su caso (que
quedó clasificado con el número 701) y de regresar con su familia con tan solo una
lesión insignificante en un pie, consideró que, en suma, había salido beneficiado.
En cuanto regresó se hizo llamar “doctor” y empezó a importunar a sus vecinos con esta
pregunta: ¿Por qué los simios no son progresistas?
-No sé qué quiere decir progresista – dijo uno y le lanzó un coco a su abuela.
-Yo no lo sé ni me importa -dijo otro y se columpió en un árbol cercano.
-¡Ya cállate! -exclamó un tercero.
-¡Maldito progreso! -dijo el jefe, que era un viejo político conservador, a favor de la
fuerza física-. Procuren portarse mejor como lo que son.
Pero cuando el mono científico lograba reunirse a solas con los machos jóvenes, estos lo
escuchaban con más atención.
-El hombre es tan solo un simio que ha sido promovido -decía, colgando su cola desde
una elevada rama-. Dado que el registro geológico está incompleto, es imposible afirmar
cuánto tardó en ascender y cuánto podríamos tardar nosotros en seguir sus pasos. Pero si
nos lanzamos de lleno in media res en mi propio sistema, creo que los dejaremos a todos
atónitos. El hombre perdió siglos por culpa de la religión, la moral, la poesía y otros
desvaríos; tardó siglos antes de alcanzar la ciencia y apenas ayer empezó a realizar
vivisecciones. Nosotros recorreremos el camino en sentido inverso y empezaremos por
la vivisección.
-¿Qué cocos es la vivisección? -preguntó un simio.
El doctor explicó con todo detalle lo que había visto en el laboratorio; y algunos de sus
oyentes quedaron encantados, mas no todos.
-¡Nunca había escuchado semejante bestialidad! -exclamó un mono que había perdido
una oreja en un pleito con su tía.
-¿Y para qué sirve eso? -inquirió otro.
-¿Qué no se dan cuenta? -dijo el doctor-. Al hacer vivisecciones en los hombres,
descubriremos cómo están hechos los simios y así avanzaremos.
-Pero, ¿por qué no las hacemos en nosotros mismos? -preguntó uno de sus discípulos
que era discutidor.
-¡Ay, qué vergüenza! -dijo el doctor-. No pienso quedarme aquí escuchando semejantes
despropósitos; al menos, no en público.
-Pero, ¿y los criminales? -inquirió el discutidor.
-Es muy dudoso que exista algo que pueda considerarse bueno o malo; entonces, cómo
definirías a un criminal? -repuso el doctor-. Y además, el público no lo toleraría. Y los
hombres nos serán igual de útiles; somos del mismo género.
-Me parece que sería brutal hacerles eso a los hombres -dijo el simio que solo tenía una
oreja.
-Bueno, para empezar – dijo el doctor-, ellos afirman que nosotros no sufrimos y que
somos, como dicen, unos “autómatas”; así que tengo todo el derecho de decir lo mismo
de ellos.
-Ese es un disparate -dijo el discutidor-; y, además, es autodestructivo. Si ellos solo son
unos autómatas, no pueden enseñarnos nada acerca de nosotros mismos; y si pueden
hacerlo, ¡por todos los cocos!, entonces deben sufrir.
-Comparto bastante tu forma de pensar -dijo el doctor-, y, en efecto, ese argumento solo
es válido para las revistas mensuales. Supongamos que sí sufren. Bueno, pues sufren en
el interés de una raza inferior que necesita ayuda; no puede haber nada más justo que
eso. Y además, sin duda haremos descubrimientos que también a ellos les serán de
utilidad.
-Pero, ¿cómo descubriremos algo cuando no sabemos qué hay que investigar? -inquirió
el discutidor.
-¡Bendita sea mi cola! -gritó el doctor, perdiendo los estribos y la dignidad-. ¡Tienes la
mente menos científica de todos los monos de las Islas Windward! Saber qué
investigar… ¡qué tontería! La verdadera ciencia no tiene nada que ver con eso. Tú solo
debes realizar vivisecciones cada vez que tengas la oportunidad; y, si realmente llegas a
descubrir algo, ¿quién estará más sorprendido que tú?
-Tengo una objeción más -dijo el discutidor-, aunque aclaro que concuerdo en que sería
una diversión mayúscula. Pero los hombres son muy fuertes y además tienen armas.
-Por eso mismo tomaremos a los bebés -concluyó el doctor.
Esa misma tarde, este regresó al jardín del científico; se robó una de sus navajas a través
de la ventana del cuarto de vestir y, en una segunda incursión, sacó al bebé de su cuna.
Hubo gran algarabía en las copas de los árboles. El mono que solo tenía una oreja y que
era de buenos sentimientos, acunó al niño en sus brazos; otro le metió nueces en la boca
y se afligió porque no quiso comérselas.
-Carece de inteligencia -dijo.
-Pero cómo me gustaría que no llorara -dijo el simio que solo tenía una oreja-, ¡se ve tan
feo como un mono!
-Esto es absurdo -dijo el doctor-. Denme la navaja.
Al oír esto, al mono que solo tenía una oreja se le encogió el corazón, le escupió al
doctor y huyó con el niño a la copa del árbol vecino.
-¡Hey, tú! -gritó el simio que solo tenía una oreja-, ¡vivisecciónate tú mismo!
Ante este desafío, todo el equipo empezó a perseguirlo y a dar voces; y el ruido llamó la
atención del jefe, que se encontraba en los alrededores, matando pulgas.
-¿Por qué tanto alboroto? -exclamó el jefe. Y cuando le explicaron lo sucedido, se llevó
la mano a la frente-. ¡Santos cocos! -exclamó-, ¿es esta una pesadilla? ¿Pueden los
simios caer hasta semejante barbaridad? Devuelvan a ese niño al lugar de donde lo
sacaron.
-Usted no tiene una mente científica -dijo el doctor.
-No sé si tenga una mente científica o no -repuso el jefe-, pero sí tengo un palo muy
grueso y si le pones una garra encima a ese bebé, te romperé la cabeza.
Así que llevaron al bebé al jardín que estaba frente a la casa. El científico (que era un
estimable padre de familia) no cupo en sí de gozo y, ya con el corazón ligero, inició tres
experimentos más en su laboratorio antes de que el día llegara a su fin.
R. L. Stevenson, "El mono científico"

Comentarios
Publicar un comentario