EL COLOR DEL TIEMPO
Hoy he pasado la tarde contigo. Hace mucho tiempo que no lo hacía.. Por comodidad, casi siempre voy a verte por la mañana, me quedo un rato, no mucho, lo justo para saber como has dormido, si has desayunado bien…. tú ya hablas poco, pero siempre tienes unas palabras agradables para mi y mi aspecto. Y siempre, siempre me dices cuánto me quieres. Luego cierras los ojos. Si te digo que los abras me dices que estás cansada, y cuando te pregunto ¿de qué, si acabas de levantarte? no me contestas. Un día me dijiste que de vivir, pero me disgusté tanto contigo que no me lo has vuelto a decir más. He llegado pronto. La persona que te cuida y acompaña todo el día, hoy tenía que salir para hacer algo ineludible. Yo me he ofrecido a quedarme contigo. Te confieso que se me ha hecho el tiempo eterno, ¡que injusticia! ¿verdad? Tanto que me has dado tu a mi…¡que egoístas somos! Cuando voy a verte intento hacerte recordar con preguntas acerca de la familia . Hay días que estás más espabilada que otros. No tienes Alzheimer afortunadamente, pero sí muchos años y la falta de riego causa estragos a veces en tu memoria. Hoy estabas particularmente “espesa”. Desde que he llegado, no has parado de decirme “llévame a la cama, vamos a pasear”. Solo esas dos frases, alternando una y otra, y de vez en cuando ¡apaga la tele ! Yo te decía “a la cama no, es muy pronto, solo son las 6 , hay que cenar primero …. a la cama por la noche ” o “ya hemos paseado, ahora aquí, venga, vamos a ver fotos , a ver si sabes quienes son”. Y extendí sobre la mesita delante de tu silla de ruedas todas las fotografías posibles, de mi padre, tuyas, de mis hijas, mi hermano y mías. - ¿Quién es?- te preguntaba mostrándote la foto de mi padre de joven. - Mi hijo. - Nooooooooo, se parece mucho ,pero no. Es tu marido. - ¡Que guapo era! - Si, muy guapo, ¿Y como se llamaba? - No me acuerdo, de momento no me acuerdo -Pepe, se llamaba Pepe, y mis hijas ¿te acuerdas? - No me acuerdo, ahora de momento… no sé. Yo no quería angustiarla, pero la verdad , era muy doloroso para mí y no quería tirar la toalla tan pronto. - Venga, mamá, mírame bien ¿Cómo me llamo? - Andrea. - Nooooooooooooo, esa es tu nieta, mi hija, fíjate bien, voy a encender la luz para que me veas, ya es por la noche. ¿Yo quien soy? Y tú con esos maravillosos ojos del color del tiempo, ese color indefinido, lleno de chispitas doradas, me contestaste. - ¡Tú? Mi vida. Y en ese momento supe que sí sabías de sobra quien era yo, y que no hacía falta que me dijeras nada más, mamá.
Aurora Seguí Bielsa


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