LA COLECCIONISTA DE RECUERDOS.
Marina colecciona muchas cosas desde pequeña.
Cajitas en donde guarda lágrimas de espuma de mar, sonrisas de pedazos de arco iris, hilos de plata salidos de la luna llena,retales de terciopelo negro de noches sin estrellas, pétalos de flores recogidas en las mañanitas del mes de Mayo ….
Pero su colección más preciada, la que más valora , la que guarda en una cajita especial, en el cofre de su alma, es su colección de recuerdos.
Los tiene de todos los tamaños, formas y colores.
Los hay grandes, de esos que te llenan el corazón y la memoria, como el día que nacieron sus hijas, el de su primer llanto, sus sonrisas. El día que dijeron mamá por primera vez. Ese recuerdo es azul. Como el cielo, como el mar.
Hay recuerdos pequeños, suaves, dulces, como los caramelos de miel. Ahí está el del primer amor, el primer “te quiero” el primer beso… esos son de color de rosa y dibujan una sonrisa en su rostro.
Hay otros rojos pasión, como la primera vez que pisó un escenario y escuchó los aplausos del público. Todavía se emociona al recordarlo.
Pero hay otros con forma de dardo, de color negro, esos se clavan en su alma y su memoria y al intentar arrancarlos se llevan con ellos un pedazo de su corazón pegado que ya no se recupera.
Entre esos está el del día que se dio cuenta de que él ya no la amaba, de que su vida se iba diluyendo como el agua que se pierde cuando la ponemos en un colador.
Cuando percibió que ese amor ya no existía, que había dado paso a algo triste, frío, gris.
También está allí el más doloroso de todos. El del día que su padre se marchó para siempre, una noche del mes de Mayo cálida, dulce, hermosa, y de luna llena.
También una amiga querida la dejó en ese mes.
Nunca Mayo volverá a ser igual.
Pero quedarán los recuerdos .
Porque recordar es vivir.
Ayer el médico al que acude sin decírselo a nadie de momento, ha pronunciado el terrible diagnostico.
Desde entonces está encerrada con todas sus cajas en su habitación.
Las ha puesto sobre la cama y abierto una por una. Allí está toda su vida.
No dejará que nadie se la robe. Aun no sabe como, pero antes de llegar a ese extremo, huirá a ese otro mundo en donde siempre hay paz y se las llevará con ella.
Para siempre.
Aunque su memoria se borre, aunque aparentemente no sea capaz de recordar , los recuerdos quedaran dentro de ella, formando parte de su vida.
Y la vida no se puede borrar.
Y las personas que han formado parte de ella tampoco. Sus recuerdos quedarán como el legado que ella les dejará en su corazón y su memoria.


Una preciosidad de relato, dulce, tierno, lleno de sentimientos, me gustó mucho, mucho. Esto, junto con lo que llevó Víctor, fue lo mejor de la tertulia
ResponderEliminarOhhhhhhhh! Muchas gracias, Ana. Tu es que me quieres mucho, como yo a ti.
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