Tres cincuentos de Difuntos
Muy
pronto fui consciente de que me faltaba la cabeza y comencé a buscarla. Fue una
labor penosísima. Noche y día recorrí los caminos del mundo sufriendo tropiezos
y decepciones. Por fin la encontré, en un charco, a las afueras. Ahora trabajo
en el circo: el hombre de dos cabezas.
Cincuento en búsqueda de cabeza.
Rechazo la mala educación. Considero la cortesía como la más fidedigna marca de nobleza. Por eso este trabajo me resulta insoportable. Mis amables saludos a los clientes, mis despedidas amistosas y cordiales. ¡Para nada! Entran y salen sin responder jamás. ¡Es triste ser el gato de juguete del bazar chino!
Cincuento
en elogio de la cortesía.
Antes
me preocupaba vuestra opinión, vuestras miradas, vuestros comentarios en voz
baja. Ahora no. Con el tiempo he superado todo eso. Podéis insultarme a voz en
grito: os fustigará con su látigo mi indiferencia. Y me importa un pito que
vengáis o no a visitarme. Tiene sus
ventajas estar muerto.
Cincuento
de la indiferencia.
https://youtu.be/qbAab1hTxN4?feature=shared Pretenders: Don't get me wrong

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